lunes, 25 de marzo de 2013
Leopoldo Fernández, que dirigió ‘Diario de Avisos’ durante más de 30 años, es un tótem del periodismo canario, cuya segunda vida profesional, la de columnista en dicho medio y contertulio en radio y televisión, le hace ser una de las voces más conocidas y respetadas en todas las islas. El pasado viernes le fue otorgado el Premio Canarias de Comunicación, junto a la Asociación Protectora de Personas con Discapacidad Intelectual (Aprosu) y el director del Jardín Botánico Viera y Clavijo, David Bramwell, en las modalidades de Acciones Altruistas e Internacional, respectivamente.
Los espectadores de ‘El Envite’, en la TVAC, saben del rigor y la agudeza de Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca. Y los lunes, los oyentes del Buenos Días, Canarias, de Canarias Radio La Autonómica, están, asimismo, al corriente de su bagaje de observador de la actualidad. En la emisora del periódico que es su casa, en ‘Teide Radio’, tengo el honor de compartir con él, José Antonio Pardellas y Marlene Meneses, ‘Las Mañanas del Mencey’, el espacio que ofrecemos desde el hotel del mismo nombre dentro de ‘Canarias en la Onda’. Lo cual permite la coincidencia –como resalta la directora del magazine, Marlene Meneses- de reunir en una misma tertulia a tres premios Canarias.
Sin duda, el decano de los directores de prensa pasa a convertirse, tras este galardón –que es el máximo reconocimiento de su oficio en nuestra comunidad autónoma- en el nombre de un salvavidas para reivindicar los valores de una profesión que ha cruzado entre dos siglos como si pasara del blanco al negro, de los días boyantes a los días de estrecheces.
Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca, un vallisoletano que optó por mudarse a una isla renunciando al Madrid promisorio de los 70 en que se curtieron los puntales del periodismo español, había cosechado todos los éxitos de la profesión más hermosa y amarga del mundo. Dirigió, como quien se casa con un periódico para toda la vida, aquel ‘Diario de Avisos’ de Tenerife en el que queríamos inventar la pólvora unos redactores muy radicalizados políticamente en el umbral de la Transición española: año 1976. Y duró en el cargo todo el tiempo que quiso sin pestañear, haciendo bueno el sacerdocio con la objetividad en que se esmeraba como si fueran los votos de una militancia de fe.
Si Leopoldo repasara, de pronto, aquellas tres décadas de Canarias y de España a través de las páginas de su ‘diario’, tendríamos una muestra fehaciente de la memoria de un país desde la perspectiva de la periferia mejor informada, probablemente, de Europa.
Yo viví esos eslabones perdidos entre el siglo XX y el XXI que fueron los años 70, 80, 90 y 2000 desde una tierra que siempre había mirado con gafas de lejos su horizonte político y territorial, unas veces girando la vista a América y otras exportando sus riquezas agrícolas a Europa. Ocurrieron todas las peripecias que hacen de un país lo más parecido a un cuerpo humano. Y de las enfermedades de la adolescencia y la madurez de aquella generación es hoy fruto esta flota de autonomías que navega contra corriente, sin salirse de Europa, que es una especie de mar muerto unido por los sueños de volver a ser cauce de grandes travesías políticas y económicas.
Esta profesión le debía un reconocimiento al periodista Leopoldo Fernández a la altura de sus méritos, y ha llegado en su justa dimensión a través del premio que reserva al elegido un lugar en la historia de esta comunidad de grandes tradiciones periodísticas.
Aprosu, de Las Palmas de  Gran Canaria, es una iniciativa pionera en España, y la primera de su género que se creó en el archipiélago. Es tan loable su objetivo (la integración familiar, social y laboral de las personas con discapacidad intelectual) que sé, con conocimiento de causa, lo felices que hace a sus rectores y voluntarios este premio y las alas que concede a su hazaña, una obra de héroes en tiempos de fracasos.
El apellido del Premio Canarias Internacional es la marca de un enamorado del patrimonio natural de Canarias, y de uno de sus divulgadores más prestigiosos. David Bramwell, director en Las Palmas de Gran Canaria del Jardín Botánico Viera y Clavijo, se acerca al 40º aniversario en el desempeño de esta función. Dirige la Cátedra de la Unesco de Conservación de la Biodiversidad Vegetal en Macaronesia y el Oeste de África. Es un sabio de la flora canaria y un embajador del medio natural canario en el mundo.
Estos premios serán entregados con motivo del Día de Canarias, que se celebra el 30 de mayo. 
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